domingo, 25 de agosto de 2013
CAPITULO 2; ¿Perritos falderos o amigas?
-¿Qué tal todos por España? Eh rubia.
-Pues todos muy bien. ¿Y aquí? ¡No sabía yo que estabas casado eh!
-Las cosas se saben con el tiempo -rió animadamente -venga, vamos dentro -paso uno de sus brazos por mis hombros y fuimos directos al colegio.
Al entrar alucine. Era enorme. Tenía unas escaleras a los lados para subir a la planta de arriba. Lo primero que hicimos fue ir al despacho de la directora, que resulto ser una chica joven… y guapa. Y dio la casualidad de que también conocía a Cataline. O a lo mejor no era casualidad. Mis padres siempre intenta que vaya a lo mejor. Y esto era de lo mejorcito, seguramente en España no había sitios así, y por eso me habían traído aquí. A un sitio bueno, y en el que conocían a la mitad, seguro. Por lo menos mi padre.
-Hola, Beatriz. Bienvenida.
-Gracias -sonreí. -Es un placer estar aquí.
-Educada, y guapa... Aunque sabiendo como es su familia no era de dudar.
-Vaya, gracias. Es la directora, ¿verdad?
-Sí. Me llamo Kristine, y no hace falta que me llames de usted. Será mejor. Con familias como las tuyas que ya las conozco, y ya se tiene confianza... Bueno, resumiendo: no hace falta que me hables de usted, yo contigo no lo haré, pero con otros profesores sí, háblales de usted hasta que tengas más confianza. Pero cuando estemos delante de gente hablaremos de usted. Si no pueden sospechar algo.
-Vale -reí.
-Mira, esta es la clase de Ciencias, ahora la mayoría de tus compañeros están aquí. ¿Entramos?
Asentí, quería entrar. Quería ver como era la gente. Cuando iba a abrir la puerta para entrar, Kristine me paro.
-Espera, ahí viene un compañero tuyo -dijo señalando a un chico rubio que se acercaba por el pasillo hacia nosotras.
-Buenos días, señorita Kristine.
-Hola Niall. ¿Ya has llegado de Irlanda? -este asintió sonriendo -Ella es una compañera nueva. Se llama Beatriz, es de España. Y me harías un favor si después de salir de la clase de Ciencias -señalo una de las puertas que teníamos al lado -la acompañas y la enseñas los establecimientos.
-Será un placer. Bienvenida, Beatriz -me dijo con una sonrisa mientras se quitaba las gafas de sol y dejaba sus ojos azules al descubierto. Sonreí ampliamente.
Kristine nos indico la puerta en la que ponía 'Ciencias' así que abrí la puerta y me adentre. Todo el mundo se me quedo mirando a lo "¿Qué querrá esta?" Todos estaban medio espatarrados en las sillas, hablando o haciendo lo que no tenían que hacer, seguro. Cuando entro la directora por la puerta seguido de Niall todos se enderezaron, se pusieron rectos. E incluso me fije en un chico que cuando la vio dejó de mascar chicle.
-Buenos días chicos. Os traigo a una nueva compañera. Se llama Beatriz. Espero que la tratéis como es debido.
-Bienvenida Beatriz -dijo el profesor, que estaba en la sala.
'¿Bienvenida? Ella no es bienvenida aquí' -eso es lo que pude oír de aquel aula. Yo no había hecho nada, ¿por qué me trataban así de principios si ni me conocían? No sabía quien lo había dicho, pero esperaba caerle bien y que pudiera retirar eso de sus pensamientos.
-Gracias -le sonreí y me dispuse a salir.
[…]
-No lo entiendo.
-Pues haber, no he empezado las clases porque no soy de Inglaterra. Yo soy de Irlanda, ¿hasta ahí lo entiendes? -asentí con la cabeza cuando me miro. -Vale, pues eso, creo que era eso. Los que nos somos de Inglaterra empezamos las clases después, y por eso no he empezado todavía. Pero ya llevo viniendo… creo que es el tercer año. Sí, jolín... Ya llevo tres años, quien lo iba a decir.
-Has pensado en voz alta -reí. -Ahora sí lo entiendo, antes no se como lo has dicho que no me he enterado.
-Bueno, ¿te está gustando el sitio?
-Sí, es grande y bonito. Pero todavía no he visto mi habitación. ¿Te importaría decirme donde esta?
-¡Claro! ¿Qué número tienes?
-Espera un segundo -dije mientras sacaba un papelito del bolsillo -La 169, 2º piso.
-Vale sí, se donde es. Ven, acompáñame.
[…]
Este lugar era enorme. Había un edificio central, donde había oficinas y donde estaban las aulas y el comedor cubierto. Y más cosas, comunes como el gimnasio, la biblioteca...
Y luego estaban otros dos edificios, los de las habitaciones, uno para chicos y otro para chicas. Cuando Niall me dijo que podía ir al edificio de chicos me quede paralizada, en España creo que eso no se puede. Las chicas en su edificio y los chicos en el suyo, si querías verte era en las zonas comunes, pero aquí no. Aquí podrías reunirte con quien quisieras en donde quisieras, me da a mi.
-¡O Dios mío! -exclamó Niall en la puerta 169.
-¿Qué pasa?
-Te han puesto con Perrie Edwards en la habitación... Sólo decirte que buena suerte.
-¿Por qué? ¿Quién es esa chica?
-Es la capitana de las animadoras, es muy simpática, con quien quiere. Pero como no la caigas bien... te hará la vida imposible.
¿Pero qué decía? Tan malo no podía ser, vale sí, las animadoras no son lo mejorcito... Pero tan mal no me podría llevar con ella. Quería entrar, primero porque era mi habitación y segundo porque... bueno simplemente porque sí.
-Espera, entrare yo primero.
Asentí. Aquel chaval... Buah, olvidémoslo. El rubio entro en la habitación. De repente se oyó un "¡Niall!" Dentro de la habitación, pero era de alegría. Entre en la habitación, allí había una rubia con mechas rosas en las puntas abrazando a Niall. Supongo que esa era Perrie, tenía varias cosas del equipo del colegio colgado por las paredes, a parte de varios pósters de grupos.
La habitación era de un color rosa con dos camas bastante grandes. Unos armarios de grandes dimensiones, casi parecía un vestidor. Y lo que suele haber en las habitaciones, menos escritorio. No había ningún escritorio. También observe que estaban mis maletas y cosas. No las habían tocado, sólo estaban en la habitación.
Aquella chica se separó de Niall y luego me vio, o eso creo, puso una cara de asco y me miro de arriba a abajo, inspeccionándome.
-Hola -dije sonriendo.
-¿Quién eres? Y, ¿qué haces en mi habitación? Espera, un momento. Tu eres la que ha ido a clase de Ciencias. ¿No serás la nueva? -dijo en menos tiempo que recorre un rayo. Madre mía, pero que rápido había hablado esa chica.
-Haber lo primero, soy Beatriz. Tu nueva compañera de habitación. Y sí, soy la chica que ha ido a clase de Ciencias, y también soy la nueva.
-Y me ponen a mi todo el marrón... -dijo susurrando, pero lo suficiente alto para que yo lo escuchara. -Bueno, me tengo que ir. He quedado con unas amigas. Hasta luego Niall -volvió a decir, mientras salía por la puerta.
-Adiós, Perrie.
[…]
Ya había desecho un poco de las maletas, y ahora era íbamos a merendar-cenar, o bueno, esas comidas que hacen los ingleses a media tarde tan enormes. He quedado con Niall, en unas taquillas azules. No se dónde estoy, sinceramente pero creo que sigo en el edificio de chicas. Todas van para el mismo sitio, así que las estoy siguiendo.
Conseguí llegar al edificio principal. Niall me esperaba en la puerta, menos mal, porque seguro que no sabría llegar a aquellas taquillas.
-Hola, otra vez -rió de nuevo.
-Hola -reí.
-¿Vamos al comedor? -pregunto, asentí con la cabeza, tenía hambre, sólo había comido una cosa que me habían dado en el avión.
Fuimos andando hasta una puerta, una gran puerta, allí todo parecía ser a lo grande. Entramos dentro, era un lugar con un montón de mesas redondas y con sillas o bancos incrustados a la mesa. Había una barra, con un montón de gente, allí estaban cogiendo la comida y demás cosas. Nos acercamos hacia allí. Hice lo mismo que Niall. Coger una bandeja con cubiertos y pan. Fuimos avanzando en la fila. Me cogí una ensalada, no quería nada más. De beber cogí agua, todo lo contrario que Niall, que llevaba en la bandeja una cerveza.
Nos acercamos por las mesas, el rubio que me acompañaba todo este tiempo parecía ir en busca de alguien. Las mesas estaban muy mezcladas, por ejemplo estaba el tipo que va de popular con un grupo de gente diferente, pero todos parecían llevarse bien y conversaban. Bueno, llevarse bien los que había dentro de una mesa. Supongo que cada uno tendrá aquella persona que no se lleve bien.
-Mira, tu queridísima compañera de habitación -me dijo un Niall pícaro y diferente señalando con la cabeza.
-¿Esas son sus perritos falderos?
-No, -rió ante mi comentario. -Esas son sus amigas, para perritos falderos ya están las animadoras. Las usa para todo. Pero con sus amigas no, daría la vida por ellas.
-Seguro que tiene un corazón más grande del que demuestra.
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