lunes, 12 de agosto de 2013

CAPITULO 1; Esa soy yo.


'Internado' esa palabra era la única que tenía mi cabeza metida. Y no sólo mi cabeza, también otras partes de mi cuerpo. Estaba nerviosa. Cada vez que recordaba esa palabra me entraban escalofríos. Era raro, siempre me imagine que los internados eran para niños malos y niños huérfanos.

Tampoco soy tan pequeña. Ni soy huérfana ni alguien que se comporta mal. No, no es eso, mi madre con tanto niño en casa se tenía que de hacer de alguno, y me toco a mi. Era lógico, soy la mayor de todos mis hermanos y además yo estaba dispuesta a ir.

No sabía lo que me ocurriría allí ni lo que me esperaría. Habría gente de todo tipo: ricos, pobres, malotes, y obviamente el grupo que nunca falla, 'Los Populares'.

Mis padres sabían que todo me iría bien. Por dinero no tenía que preocuparme. Me enviarían dinero cada mes. El colegio estaba 'pagado'... bueno, no exactamente. No tenían que pagarlo ya que lo pagaba la empresa de mi padre. Una gran empresa que empezó con poquito, pero que ha llegado a la cima gracias a algunas personas; una de ellas mi padre.
Por estudios también se saben que me irá bien. Mi nota media es de 8 a 9 desde los catorce años. Y espero que así siga.

Me llamo Beatriz. Tengo 19 años cumplidos en Julio de 2013. Se que no es bueno definirse ni opinar sobre uno mismo, pero es la única forma de saber como me irá en el lugar al que voy y con quien debo juntarme. Con gente de mi estilo.

Así que empecemos, mi pelo es moreno y termina en una degradación, tipo mechas californianas pero estas son naturales, tengo una delicada honda que hace unos lindos rizos. Mis ojos son de un color verde. Y mi sonrisa lleva unos braquets transparentes. No soy muy alta, pero tampoco me quedo de las bajitas de la población española. Soy delgada, pero tampoco a lo de que se me noten los huesos. Simplemente normal, dentro de lo que cabe.

[…]

La lucecita de: 'Abrochense los cinturones, por favor' se encendió. Ya estábamos llegando. Inglaterra, haya vamos.

Antes lo dije, soy española pero al internado al que voy esta en Inglaterra. No sabía muy bien donde, cerca de Londres... Más o menos. Llevo dominando la lengua Inglesa desde pequeña. Soy prácticamente inglesa. La familia de mi padre es de aquí, pero la de mi madre de Málaga, Andalucía.

Ya no se veía a las azafatas paseándose por el avión. Eso significaba que íbamos a aterrizar en instantes. Tenía ganas de llegar e instalarme. Es octubre. Llego tarde a los cursos pero no podía venir antes, mi curso empezaba este mes, así estaba acordado con el centro. Y mi madre es lo que prefería.

Cerré los ojos. Notaba que estábamos descendiendo. El avión se movía como si hubiera turbulencias, pero no; Ya habíamos aterrizado.

Había sido un vuelo agradable y tranquilo. Bien pilotado por parte de los comandantes y bien atendido por parte de la tripulación.

Lo sé, dicen que tengo un talento especial para formar frases. Supongo que lo enredaría de mi madre. Es escritora, escribe libros como si fuera su hobbie. Tiene un gran talento, y una imaginación muy extensa. Pero no se dedica a ello. Ella sigue con el negocio que una vez tubo mi abuelo.

[…]

Ya lo tenía todo, maletas, mochila de asas y demás cosas... Estaba lista. Sólo tenía que esperar a que vinieran a por mi. Sabía que vendría algún taxi con una persona encargada de recogerme a la puerta del Aeropuerto. Tendría que venir con unos papeles con el logo del colegio en el que me iba a educar.

Pasaron varios taxis, yo me incorporaba un poco para saber si era alguno de ellos, pero no. Todavía no venía. Hasta qué apareció una señora de alrededor de treinta años, iba bien vestida. Muy bien vestida. No bajó exactamente de un taxi. Parecía más un tipo de limusina o algo por el estilo. Se acerco a mi, me miro y me sonrió.


-¿Beatriz Patterson Navarro? -me pregunto.

-Sí, esa soy yo.

-Buenos días Beatriz. Soy la encargada de llevarte al colegio. Soy Cataline, encantada.

-Un placer, Cataline.


Entramos en la 'limusina' si se le podía llamar así. Era enorme y tenía un montón de cosas. Lo que más me llamo la atención fue un viejo teléfono. En casa de mi abuela había uno de esos. Me senté y al lado mía aquella señorita, Cataline.
Poco después de estar subidas en aquel automóvil enorme la llamaron. Me picaba la curiosidad de saber quien era. Hasta qué oí su nombre.

-¿Sí? … Hola, Brad. -'mi padre', pensé - … Sí, estoy con ella. … Un segundo. -puso la mano en el teléfono y luego se dirigió a mi. -Es su padre.

Sonreí para que me pasara el teléfono y poder hablar con aquel hombre que me había educado durante años.

-¡Hola papá!

-¡Hola enana! ¿Qué tal el viaje?

-Pues bastante bien. Oye papá, pensé que iba a venir alguien del colegio.

-Ya, pero eso lo cancele. Primero, porque me valía más caro. Y la señora que iba a buscarte no me agradaba mucho. Cataline sí que me agrada, es la mujer de uno de mis primos. Y como tiene un coche de esos que te gustan así a lo grande llamado limusina... Pues les dije que pasarán a buscarte. Mi primo Alexxander os espera en el colegio.

-Y yo todavía me pregunto, ¿por qué nadie me cuenta nada? -reí. Oi que él también reía y sonreí. Era raro ver a mi padre sonreír entre semana. Sólo le gusta sonreír cuando esta en casa o en familia. En lo demás dice que hay que estar serio aunque por dentro estés matando por reír.  -¿Qué tal está mamá? -pregunté.

-Buff, te echa de menos y sólo es el primer día. ¿Te paso con ella?

-¿Pero está allí contigo? Pensé que estabas en el trabajo.

-Y estoy en el trabajo pero tu madre se ha pasado para ver unas cosas. Venga te paso con ella. Hasta luego, enana. ¡Estudia mucho eh!

-Vale, hasta luego. -Mire por la ventanilla. Habíamos llegado. Esto era enorme. Había un edificio gigantesco y estaba cubierto por miles de padrearas verdes y árboles a lo lejos.

-¡Beatriz cariño!

-¡Hola mamá! Ya hemos llegado, ¿sabes?

-¿Sí? Y todo bien.

-Sí, de momento sí. ¡Mira! Ya veo al primo Alexxander.

-¿Me mandarás fotos?

-Por supuesto, todos los días que pueda.

-Bueno... Se te va a echar en falta por aquí en Málaga. No va a ser lo mismo sin tus locuras tontas.

-Gracias, mamá. -Reí. -Yo voy a echaros de menos también. Mándame fotos de mis hermanos y de vosotros. ¿Vale?

-Sí. Te mandare fotos. Pero estudia, eh. Y aplícate. Y ve algún día a ver a tu abuela.

-Sí mamá. Tranquila, me dará tiempo a todo. -Hice una pausa mientras bajaba de aquel coche enorme. -Ahora tengo que dejarte.

-Vale. Recuerda aplicarte y recuerda que te queremos.

-Te quiero. Hasta luego. Te llamare cuando tenga tiempo. ¡Adiooos!

-Adiós mi vida. Te quiero.

Y fin. Se acabo. Empecemos una nueva vida aquí. En una de las tierras de las que procedía pero sin embargo en la que nunca había vivido mucho tiempo. Ví a mi primo segundo acercarse y fui a abrazarle. Era hora de emprender una vida interna, pero con libertad.

-¡Beatriz! -grito.

'Sí. Esa soy yo' pensé.

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