domingo, 25 de agosto de 2013

CAPITULO 3; No me lo recuerdes, bonita.


Niall seguía buscando a alguien. Hasta qué hizo algo raro con la boca y fue a sentarse en una mesa, me hizo un gesto para que me sentara frente a él.

-Si ves a un chico moreno y a una pelirroja con unas chaquetas así de moteros negras me avisas.

-¿Ella tiene los ojos azules y él unos de un precioso color café?

-Sí. ¡Pero no te enamores de mi Zayn eh!

-No me voy a enamorar de nadie -dije mirándole sería. -Los tienes detrás.

El rubio se levanto y se dio la vuelta, al verles les abrazo a los dos. Se saludaron, creo, y luego se sentaron. Estaban hablando, pero no sé de que. Los inspeccioné un poco.  Parecían los "Chicos Malos" del colegio.

Él tiene los ojos color café, como dije antes. El pelo castaño oscuro y revuelto. Tenía rasgos árabes, o eso me parecía a mi. Era alto, pero tampoco a lo jugador de baloncesto. Era guapo, bastante guapo. Tenía muchos tatuajes en los brazos, y tenía dos agujeros en las orejas, uno en cada una. Es delgadito, pero no esta en los huesos. Parecía el típico chico malo con un corazón enorme.

Ella no es muy diferente, tiene los ojos azul celeste. Su pelo es de un pelirrojo anaranjado, un bonito color, le llega a media espalda. Tiene unos dientes bien alineados, y blancos. Parecía la chica de un anuncio de dentífricos, sin ofender. También tiene agujeros, aparte de los dos de las orejas, tiene uno en la nariz. Es un aro como el de Perrie. Antes no me fije mucho en aquella chica con la que compartiría habitación, pero ya cuando me cruce con ella ya me fijare más. Y bueno, esta chica pelirroja también parece la chica mala del colegio, a la que le gusta hacer gamberradas pero que, al igual que el moreno de ojos café, tiene un corazón enorme.

Seguían hablando de sus cosas, sinceramente, no sabía ni de lo que hablaban ni lo que pensaba mi cabeza. Me sentía extraña. Era como una hormiguita entre tanta gente que se conocía. Sólo conocía a Niall y a Perrie, y bueno ha estos dos individuos que estaban al lado mío, pero que no sabía ni su nombre.

-¡Hola Zayn! Holi Lua. ¿Qué tal? -Hizo una pausa a lo dramático. -Anda... Si esta aquí Beatriz -se oyó, mire y ¿quién era? Perrie.

Aquella chica rubia, delgada, de ojos azules y ¿extravagante? Ahora que me fijo, su ropa... Bueno... No era mi estilo, pero no estaba mal. Y su peinado... Bueno, eso estaba mejor. Ahora que la veía sin el uniforme de animadora, parecía otra. Totalmente otra.

-Hola Perrie -respondí.

-¿Niall? Todavía sigues con ella, no me lo creo. Sabes, no me convence esta chica.

-Esto... Perrie, estoy aquí. Que seas popular, no quiere decir que yo no exista, ni que sea alguien que no sirve para nada. Me vas a tener que soportar un año entero. Te recuerdo que duermo en la misma habitación que tu -dije algo cabreada.


-No me lo recuerdes, bonita.

-No se porque estarás aquí. Pero... Mejor no te metas conmigo.

Me levanté de la mesa cabreada. No era nadie para hablarme así. Para hacer que me sintiera como una hormiga. Me estaba quitando importancia a mi. A una chica que no conocía de nada.

La gente juzga, sin saber. Valoran, sin conocer. Y piensan sin tener la mínima idea.

 En la vida la mejor forma de aprender es por experiencia, y no se cuanta tiene esa chica, pero a mi no me conoce, y no tiene porque juzgarme. Ahora me pregunto si fue ella la que dijo aquello de '¿Bienvenida? Ella no es bienvenida aquí.' Quién sabe sí ella de verdad es como es, o se hace pasar por alguien que no es, sólo y únicamente dejando a la vista su orgullo. Seguramente los chicos caigan a sus pies. Ella se hará la interesante. Nadie sabrá quien le gusta, y lo tendrá guardado hasta el fondo.

Puede que se haya tirado a medio colegio, pero para qué, sólo para que la conozcan. Le gustara ser el centro de atención, pero no puedo juzgar, y no soy quién para hacerlo. No la conozco y sólo sé, que no la caigo bien.

[…]

¿Dónde rayos estoy? Llevo mucho tiempo andando y recapacitando. Y creo que me he perdido. Estoy en un prado verde, delante mía hay un estanque, hay árboles sueltos por los alrededores. Este lugar es muy bonito. Pero… No se ve el colegio ni por asomo. ¿Tanto he caminado? Supongo que tener tantas horas de práctica será lo que tiene.

Suelo llevar a mis hermanos al colegio e incluso hace poco hasta a alguno lo llevaba a la guardería. Y muchas tardes mi hermana Samantha y yo nos escapábamos a correr por la tarde. Les echaría mucho de menos a todos. Tanto a mis padres, como a los renacuajos que viven en mi casa y llevan mis mismos apellidos.

Me extraña eso de tener tantos hermanos. Somos seis. Según uno de mis tíos, mis padres son una fábrica crea niños medio londinenses medio malagueños. Cada vez que le oigo decir eso me rio, simplemente porque es la verdad.

Vi como en el agua se formaban hondas. Era bonito. 'Tip. Tip. Tip.' Mire a los lados. Oh no. Estaba empezando a llover y yo no sabía donde estaba. Aparte de que se estaba haciendo de noche. "Mierda", pensé. ¿Pero por qué a mi? Me puse la sudadera y empece a andar. El césped estaba húmedo y me daba miedo caerme, así que disminuí la velocidad.
Pero, ¿dónde estaba? Seguía sin ver el colegio y las instalaciones que me había enseñado Niall. ¿Ha dónde había ido?

-¡Beaa!

Mire a los lados. ¿Quien me llamaba? No lo sabía pero lo que sí que sabía es que veía un edificio y gracias a dios era el edificio de chicos. ¿Qué parte del recinto me había enseñado Niall para qué me hubiera perdido?

Empece a correr en dirección aquel centro. Seguía sin saber quien me había llamado. Pero lo que sabía es que la muy lista de mi se había caído. También muy lista, me quede sentada en el suelo. La lluvia resbalaba sobre mi cara. Era una mezcla entre sudor y agua de lluvia. Mi sudadera estaba empapada, las mangas chorreaban y el cuerpo húmedo hacia que mi silueta remarcara. Subí aquel pitillo negro que llevaba puesto y vi varios raspones en mis piernas, aparte de los que ya venían desde España.

  Note como unos brazos me elevaban de la fría hierba. Intente aferrarme a ella y quedarme sentada. Pero era inútil. Aquellos brazos que me elevaban eran más fuertes que los míos.

-Bea... -dijo una suave voz.

-¿Sí? -mire su rostro y vía aquellos ojos azules que me enseñaron el colegio -Niall.

-¿Qué haces aquí? Llevo buscándote mucho tiempo.

-Me perdí -respondí tímidamente.

-¿Y qué hacías tirada en el suelo? -en el momento en que dijo eso, mi mirada fue a parar a mi pierna descubierta con bastantes raspones. -Madre mía.

-Tranquilo, estoy bien -intente tranquilizarlo, tampoco era para tanto. Se le veía alterado.

-Bueno venga.

Me levantó completamente del suelo, me puso recta mirando hacia el colegio y él se situó a mi lado. Mi cuerpo iba medio tambaleando. ¿Pero qué me pasaba? Esto no era normal.  Niall se dio cuenta y paso uno de sus brazos por mi espalda, agarrando así mi cadera.

¿Qué era lo que acababa de sentir? Escalofríos. Definitivamente esta no era yo.

CAPITULO 2; ¿Perritos falderos o amigas?


-¿Qué tal todos por España? Eh rubia.

-Pues todos muy bien. ¿Y aquí? ¡No sabía yo que estabas casado eh!

-Las cosas se saben con el tiempo -rió animadamente -venga, vamos dentro -paso uno de sus brazos por mis hombros y fuimos directos al colegio.

Al entrar alucine. Era enorme. Tenía unas escaleras a los lados para subir a la planta de arriba. Lo primero que hicimos fue ir al despacho de la directora, que resulto ser una chica joven… y guapa. Y dio la casualidad de que también conocía a Cataline. O a lo mejor no era casualidad. Mis padres siempre intenta que vaya a lo mejor. Y esto era de lo mejorcito, seguramente en España no había sitios así, y por eso me habían traído aquí. A un sitio bueno, y en el que conocían a la mitad, seguro. Por lo menos mi padre.

-Hola, Beatriz. Bienvenida.

-Gracias -sonreí. -Es un placer estar aquí.

-Educada, y guapa... Aunque sabiendo como es su familia no era de dudar.

-Vaya, gracias. Es la directora, ¿verdad?

-Sí. Me llamo Kristine, y no hace falta que me llames de usted. Será mejor. Con familias como las tuyas que ya las conozco, y ya se tiene confianza... Bueno, resumiendo: no hace falta que me hables de usted, yo contigo no lo haré, pero con otros profesores sí, háblales de usted hasta que tengas más confianza. Pero cuando estemos delante de gente hablaremos de usted. Si no pueden sospechar algo.

-Vale -reí.

-Mira, esta es la clase de Ciencias, ahora la mayoría de tus compañeros están aquí. ¿Entramos?

Asentí, quería entrar. Quería ver como era la gente. Cuando iba a abrir la puerta para entrar, Kristine me paro.

-Espera, ahí viene un compañero tuyo -dijo señalando a un chico rubio que se acercaba por el pasillo hacia nosotras.

-Buenos días, señorita Kristine.

-Hola Niall. ¿Ya has llegado de Irlanda? -este asintió sonriendo -Ella es una compañera nueva. Se llama Beatriz, es de España. Y me harías un favor si después de salir de la clase de Ciencias -señalo una de las puertas que teníamos al lado -la acompañas y la enseñas los establecimientos.

-Será un placer. Bienvenida, Beatriz -me dijo con una sonrisa mientras se quitaba las gafas de sol y dejaba sus ojos azules al descubierto. Sonreí ampliamente.

Kristine nos indico la puerta en la que ponía 'Ciencias' así que abrí la puerta y me adentre.  Todo el mundo se me quedo mirando a lo "¿Qué querrá esta?" Todos estaban medio espatarrados en las sillas, hablando o haciendo lo que no tenían que hacer, seguro. Cuando entro la directora por la puerta seguido de Niall todos se enderezaron, se pusieron rectos. E incluso me fije en un chico que cuando la vio dejó de mascar chicle.

-Buenos días chicos. Os traigo a una nueva compañera. Se llama Beatriz. Espero que la tratéis como es debido.

-Bienvenida Beatriz -dijo el profesor, que estaba en la sala.

'¿Bienvenida? Ella no es bienvenida aquí' -eso es lo que pude oír de aquel aula. Yo no había hecho nada, ¿por qué me trataban así de principios si ni me conocían? No sabía quien lo había dicho, pero esperaba caerle bien y que pudiera retirar eso de sus pensamientos.

-Gracias -le sonreí y me dispuse a salir.

[…]

-No lo entiendo.

-Pues haber, no he empezado las clases porque no soy de Inglaterra. Yo soy de Irlanda, ¿hasta ahí lo entiendes? -asentí con la cabeza cuando me miro. -Vale, pues eso, creo que era eso. Los que nos somos de Inglaterra empezamos las clases después, y por eso no he empezado todavía. Pero ya llevo viniendo… creo que es el tercer año. Sí, jolín... Ya llevo tres años, quien lo iba a decir.

-Has pensado en voz alta -reí. -Ahora sí lo entiendo, antes no se como lo has dicho que no me he enterado.

-Bueno, ¿te está gustando el sitio?

-Sí, es grande y bonito. Pero todavía no he visto mi habitación. ¿Te importaría decirme donde esta?

-¡Claro! ¿Qué número tienes?

-Espera un segundo -dije mientras sacaba un papelito del bolsillo -La 169, 2º piso.

-Vale sí, se donde es. Ven, acompáñame.

[…]

Este lugar era enorme. Había un edificio central, donde había oficinas y donde estaban las aulas y el comedor cubierto. Y más cosas, comunes como el gimnasio, la biblioteca...

Y luego estaban otros dos edificios, los de las habitaciones, uno para chicos y otro para chicas. Cuando Niall me dijo que podía ir al edificio de chicos me quede paralizada, en España creo que eso no se puede. Las chicas en su edificio y los chicos en el suyo, si querías verte era en las zonas comunes, pero aquí no. Aquí podrías reunirte con quien quisieras en donde quisieras, me da a mi.
-¡O Dios mío! -exclamó Niall en la puerta 169.

-¿Qué pasa?

-Te han puesto con Perrie Edwards en la habitación... Sólo decirte que buena suerte.

-¿Por qué? ¿Quién es esa chica?

-Es la capitana de las animadoras, es muy simpática, con quien quiere. Pero como no la caigas bien... te hará la vida imposible.

¿Pero qué decía? Tan malo no podía ser, vale sí, las animadoras no son lo mejorcito... Pero tan mal no me podría llevar con ella. Quería entrar, primero porque era mi habitación y segundo porque... bueno simplemente porque sí.

-Espera, entrare yo primero.

Asentí. Aquel chaval... Buah, olvidémoslo. El rubio entro en la habitación. De repente se oyó un "¡Niall!" Dentro de la habitación, pero era de alegría. Entre en la habitación, allí había una rubia con mechas rosas en las puntas abrazando a Niall. Supongo que esa era Perrie, tenía varias cosas del equipo del colegio colgado por las paredes, a parte de varios pósters de grupos.

La habitación era de un color rosa con dos camas bastante grandes. Unos armarios de grandes dimensiones, casi parecía un vestidor. Y lo que suele haber en las habitaciones, menos escritorio. No había ningún escritorio. También observe que estaban mis maletas y cosas. No las habían tocado, sólo estaban en la habitación.

Aquella chica se separó de Niall y luego me vio, o eso creo, puso una cara de asco y me miro de arriba a abajo, inspeccionándome.

-Hola -dije sonriendo.

-¿Quién eres? Y, ¿qué haces en mi habitación? Espera, un momento. Tu eres la que ha ido a clase de Ciencias. ¿No serás la nueva? -dijo en menos tiempo que recorre un rayo. Madre mía, pero que rápido había hablado esa chica.

-Haber lo primero, soy Beatriz. Tu nueva compañera de habitación. Y sí, soy la chica que ha ido a clase de Ciencias, y también soy la nueva.

-Y me ponen a mi todo el marrón... -dijo susurrando, pero lo suficiente alto para que yo lo escuchara.  -Bueno, me tengo que ir. He quedado con unas amigas. Hasta luego Niall -volvió a decir, mientras salía por la puerta.

-Adiós, Perrie.

[…]

Ya había desecho un poco de las maletas, y ahora era íbamos a merendar-cenar, o bueno, esas comidas que hacen los ingleses a media tarde tan enormes.  He quedado con Niall, en unas taquillas azules. No se dónde estoy, sinceramente pero creo que sigo en el edificio de chicas. Todas van para el mismo sitio, así que las estoy siguiendo.

Conseguí llegar al edificio principal. Niall me esperaba en la puerta, menos mal, porque seguro que no sabría llegar a aquellas taquillas.

-Hola, otra vez -rió de nuevo.

-Hola -reí.

-¿Vamos al comedor? -pregunto, asentí con la cabeza, tenía hambre, sólo había comido una cosa que me habían dado en el avión.

Fuimos andando hasta una puerta, una gran puerta, allí todo parecía ser a lo grande. Entramos dentro, era un lugar con un montón de mesas redondas y con sillas o bancos incrustados a la mesa. Había una barra, con un montón de gente, allí estaban cogiendo la comida y demás cosas. Nos acercamos hacia allí. Hice lo mismo que Niall. Coger una bandeja con cubiertos y pan. Fuimos avanzando en la fila. Me cogí una ensalada, no quería nada más. De beber cogí agua, todo lo contrario que Niall, que llevaba en la bandeja una cerveza.

Nos acercamos por las mesas, el rubio que me acompañaba todo este tiempo parecía ir en busca de alguien. Las mesas estaban muy mezcladas, por ejemplo estaba el tipo que va de popular con un grupo de gente diferente, pero todos parecían llevarse bien y conversaban. Bueno, llevarse bien los que había dentro de una mesa. Supongo que cada uno tendrá aquella persona que no se lleve bien.

-Mira, tu queridísima compañera de habitación -me dijo un Niall pícaro y diferente señalando con la cabeza.

-¿Esas son sus perritos falderos?

-No, -rió ante mi comentario. -Esas son sus amigas, para perritos falderos ya están las animadoras. Las usa para todo. Pero con sus amigas no, daría la vida por ellas.

-Seguro que tiene un corazón más grande del que demuestra.

lunes, 12 de agosto de 2013

CAPITULO 1; Esa soy yo.


'Internado' esa palabra era la única que tenía mi cabeza metida. Y no sólo mi cabeza, también otras partes de mi cuerpo. Estaba nerviosa. Cada vez que recordaba esa palabra me entraban escalofríos. Era raro, siempre me imagine que los internados eran para niños malos y niños huérfanos.

Tampoco soy tan pequeña. Ni soy huérfana ni alguien que se comporta mal. No, no es eso, mi madre con tanto niño en casa se tenía que de hacer de alguno, y me toco a mi. Era lógico, soy la mayor de todos mis hermanos y además yo estaba dispuesta a ir.

No sabía lo que me ocurriría allí ni lo que me esperaría. Habría gente de todo tipo: ricos, pobres, malotes, y obviamente el grupo que nunca falla, 'Los Populares'.

Mis padres sabían que todo me iría bien. Por dinero no tenía que preocuparme. Me enviarían dinero cada mes. El colegio estaba 'pagado'... bueno, no exactamente. No tenían que pagarlo ya que lo pagaba la empresa de mi padre. Una gran empresa que empezó con poquito, pero que ha llegado a la cima gracias a algunas personas; una de ellas mi padre.
Por estudios también se saben que me irá bien. Mi nota media es de 8 a 9 desde los catorce años. Y espero que así siga.

Me llamo Beatriz. Tengo 19 años cumplidos en Julio de 2013. Se que no es bueno definirse ni opinar sobre uno mismo, pero es la única forma de saber como me irá en el lugar al que voy y con quien debo juntarme. Con gente de mi estilo.

Así que empecemos, mi pelo es moreno y termina en una degradación, tipo mechas californianas pero estas son naturales, tengo una delicada honda que hace unos lindos rizos. Mis ojos son de un color verde. Y mi sonrisa lleva unos braquets transparentes. No soy muy alta, pero tampoco me quedo de las bajitas de la población española. Soy delgada, pero tampoco a lo de que se me noten los huesos. Simplemente normal, dentro de lo que cabe.

[…]

La lucecita de: 'Abrochense los cinturones, por favor' se encendió. Ya estábamos llegando. Inglaterra, haya vamos.

Antes lo dije, soy española pero al internado al que voy esta en Inglaterra. No sabía muy bien donde, cerca de Londres... Más o menos. Llevo dominando la lengua Inglesa desde pequeña. Soy prácticamente inglesa. La familia de mi padre es de aquí, pero la de mi madre de Málaga, Andalucía.

Ya no se veía a las azafatas paseándose por el avión. Eso significaba que íbamos a aterrizar en instantes. Tenía ganas de llegar e instalarme. Es octubre. Llego tarde a los cursos pero no podía venir antes, mi curso empezaba este mes, así estaba acordado con el centro. Y mi madre es lo que prefería.

Cerré los ojos. Notaba que estábamos descendiendo. El avión se movía como si hubiera turbulencias, pero no; Ya habíamos aterrizado.

Había sido un vuelo agradable y tranquilo. Bien pilotado por parte de los comandantes y bien atendido por parte de la tripulación.

Lo sé, dicen que tengo un talento especial para formar frases. Supongo que lo enredaría de mi madre. Es escritora, escribe libros como si fuera su hobbie. Tiene un gran talento, y una imaginación muy extensa. Pero no se dedica a ello. Ella sigue con el negocio que una vez tubo mi abuelo.

[…]

Ya lo tenía todo, maletas, mochila de asas y demás cosas... Estaba lista. Sólo tenía que esperar a que vinieran a por mi. Sabía que vendría algún taxi con una persona encargada de recogerme a la puerta del Aeropuerto. Tendría que venir con unos papeles con el logo del colegio en el que me iba a educar.

Pasaron varios taxis, yo me incorporaba un poco para saber si era alguno de ellos, pero no. Todavía no venía. Hasta qué apareció una señora de alrededor de treinta años, iba bien vestida. Muy bien vestida. No bajó exactamente de un taxi. Parecía más un tipo de limusina o algo por el estilo. Se acerco a mi, me miro y me sonrió.


-¿Beatriz Patterson Navarro? -me pregunto.

-Sí, esa soy yo.

-Buenos días Beatriz. Soy la encargada de llevarte al colegio. Soy Cataline, encantada.

-Un placer, Cataline.


Entramos en la 'limusina' si se le podía llamar así. Era enorme y tenía un montón de cosas. Lo que más me llamo la atención fue un viejo teléfono. En casa de mi abuela había uno de esos. Me senté y al lado mía aquella señorita, Cataline.
Poco después de estar subidas en aquel automóvil enorme la llamaron. Me picaba la curiosidad de saber quien era. Hasta qué oí su nombre.

-¿Sí? … Hola, Brad. -'mi padre', pensé - … Sí, estoy con ella. … Un segundo. -puso la mano en el teléfono y luego se dirigió a mi. -Es su padre.

Sonreí para que me pasara el teléfono y poder hablar con aquel hombre que me había educado durante años.

-¡Hola papá!

-¡Hola enana! ¿Qué tal el viaje?

-Pues bastante bien. Oye papá, pensé que iba a venir alguien del colegio.

-Ya, pero eso lo cancele. Primero, porque me valía más caro. Y la señora que iba a buscarte no me agradaba mucho. Cataline sí que me agrada, es la mujer de uno de mis primos. Y como tiene un coche de esos que te gustan así a lo grande llamado limusina... Pues les dije que pasarán a buscarte. Mi primo Alexxander os espera en el colegio.

-Y yo todavía me pregunto, ¿por qué nadie me cuenta nada? -reí. Oi que él también reía y sonreí. Era raro ver a mi padre sonreír entre semana. Sólo le gusta sonreír cuando esta en casa o en familia. En lo demás dice que hay que estar serio aunque por dentro estés matando por reír.  -¿Qué tal está mamá? -pregunté.

-Buff, te echa de menos y sólo es el primer día. ¿Te paso con ella?

-¿Pero está allí contigo? Pensé que estabas en el trabajo.

-Y estoy en el trabajo pero tu madre se ha pasado para ver unas cosas. Venga te paso con ella. Hasta luego, enana. ¡Estudia mucho eh!

-Vale, hasta luego. -Mire por la ventanilla. Habíamos llegado. Esto era enorme. Había un edificio gigantesco y estaba cubierto por miles de padrearas verdes y árboles a lo lejos.

-¡Beatriz cariño!

-¡Hola mamá! Ya hemos llegado, ¿sabes?

-¿Sí? Y todo bien.

-Sí, de momento sí. ¡Mira! Ya veo al primo Alexxander.

-¿Me mandarás fotos?

-Por supuesto, todos los días que pueda.

-Bueno... Se te va a echar en falta por aquí en Málaga. No va a ser lo mismo sin tus locuras tontas.

-Gracias, mamá. -Reí. -Yo voy a echaros de menos también. Mándame fotos de mis hermanos y de vosotros. ¿Vale?

-Sí. Te mandare fotos. Pero estudia, eh. Y aplícate. Y ve algún día a ver a tu abuela.

-Sí mamá. Tranquila, me dará tiempo a todo. -Hice una pausa mientras bajaba de aquel coche enorme. -Ahora tengo que dejarte.

-Vale. Recuerda aplicarte y recuerda que te queremos.

-Te quiero. Hasta luego. Te llamare cuando tenga tiempo. ¡Adiooos!

-Adiós mi vida. Te quiero.

Y fin. Se acabo. Empecemos una nueva vida aquí. En una de las tierras de las que procedía pero sin embargo en la que nunca había vivido mucho tiempo. Ví a mi primo segundo acercarse y fui a abrazarle. Era hora de emprender una vida interna, pero con libertad.

-¡Beatriz! -grito.

'Sí. Esa soy yo' pensé.